miércoles, 6 de enero de 2010

Lumbago

Lumbago agudo


Generalmente comienza como un dolor en la parte baja de la espalda después de haber levantado un objeto pesado, (un balón de gas licuado) o hacer trabajos extenuantes como, el jardín o una mudanza, sentarse en una posición durante mucho tiempo o tener una lesión o accidente.
La causa del dolor puede ha veces es desconocida, pero entre las conocidas encontramos:


Espasmo muscular
Fibromialgia
Hernia de disco
Fracturas pequeñas en la columna vertebral por osteoporosis
Estenosis raquídea (estrechamiento del conducto raquídeo)
Curvaturas de la columna vertebral (como escoliosis o cifosis), las cuales pueden ser hereditarias y verse en niños o adolescentes
Distensión o desgarros de músculos o ligamentos que sostienen la espalda
Infección de la columna vertebral
Cáncer que compromete la columna vertebral

Más raramente
El dolor de espalda también puede deberse a:

Un aneurisma aórtico, afecciones artríticas, como osteoartritis, artritis psoriásica y artritis reumatoidea, Infección del riñón o cálculos renales
Problemas relacionados con el embarazo
Enfermedades que afectan los órganos reproductores femeninos, incluyendo endometriosis, quistes ováricos, cáncer ovárico o miomas uterinos
Torsión testicular.

Síntomas
Puede experimentar hormigueo o sensación de ardor, una sensación de dolor sordo o dolor agudo. Dependiendo de la causa, usted también puede tener debilidad en las piernas o los pies.

Pruebas y exámenes
Cuando usted vaya al médico por primera vez, le hará preguntas acerca de su dolor de espalda, incluyendo con qué frecuencia ocurre y cuán intenso es. El médico tratará de determinar la causa del dolor de espalda y si es probable que mejore rápidamente con medidas simples como hielo, analgésicos suaves, fisioterapia y ejercicios apropiados. La mayoría de las veces, el dolor de espalda mejorará usando estos métodos.

Las preguntas abarcarán:

¿Su dolor está en un sólo lado o en ambos lados?
¿Cómo es el dolor? ¿Es sordo, agudo, pulsátil o urente?
¿Es la primera vez que ha tenido dolor de espalda?
¿Cuándo empezó el dolor? ¿Empezó repentinamente?
¿Tuvo una lesión o accidente particular?
¿Qué estaba haciendo justo antes de que el dolor comenzara? ¿Estaba alzando algo o agachándose? ¿Sentándose frente a la computadora? ¿Manejando una distancia larga?
Si usted ha tenido dolor de espalda antes, ¿es este dolor similar o diferente? ¿De qué manera es diferente?
¿Conoce la causa de episodios anteriores de dolor de espalda?
¿Cuánto tiempo dura normalmente cada episodio de dolor de espalda?
¿Siente dolor en cualquier parte diferente a la espalda, como la cadera, el muslo, la pierna o los pies?
¿Experimenta algún entumecimiento u hormigueo? ¿Cualquier debilidad o pérdida del funcionamiento en su pierna o en otra parte?
¿Qué empeora el dolor? ¿Alzar algo, girar, estar de pie o sentarse por períodos de tiempo largos?
¿Qué lo hace sentirse mejor?
¿Hay algunos otros síntomas presentes? ¿Pérdida de peso? ¿fiebre? ¿cambio en la micción? ¿cambio en las deposiciones?
Durante el examen físico, el médico tratará de ubicar con precisión la localización del dolor y entender cómo afecta su movimiento. A usted se le pedirá:

Sentarse, pararse y caminar. Al caminar, el médico puede pedirle que trate de hacerlo sobre los dedos de los pies y luego sobre los talones.
Inclinarse hacia adelante, hacia atrás y hacia los lados.
Levantar las piernas rectas mientras está acostado. Si el dolor es peor que cuando usted hace esto, puede tener ciática, sobre todo si también siente entumecimiento u hormigueo en uno de las piernas.
El médico también le hará mover las piernas en posiciones diferentes, incluyendo flexión y estiramiento de las rodillas. Todo el tiempo, el médico está evaluando tanto su fuerza como también su capacidad para moverse.


El médico puede solicitar exámenes imagenológicos

En estos casos, el médico está buscando un tumor, infección, fractura o un trastorno neurológico serio. La presencia de un tumor, infección, fractura o trastorno neurológico serio cambia la forma de tratar el dolor de espalda.

Los exámenes que se podrían ordenar abarcan radiografía, mielografía (una radiografía o tomografía computarizada de la columna vertebral después de haberle inyectado un tinte), resonancia magnética o tomografía computarizada de la región lumbar.

La hospitalización, la tracción o la cirugía de la columna sólo deben tenerse en cuenta si se presenta daño al nervio o la afección no sana después de un período prolongado.

Muchas personas se benefician de la fisioterapia. El médico determinará si usted necesita ver a un fisioterapeuta y puede remitirlo a uno en su área. El fisioterapeuta empezará usando métodos para reducir el dolor y luego le enseñará maneras de evitar que el dolor de espalda se presente de nuevo.


Tratamiento
Si tiene síntomas preocupantes, llame al médico en seguida.

Muchas personas se sentirán mejor al cabo de una semana después del comienzo del dolor de espalda. Después de otras 4 a 6 semanas, el dolor de espalda probablemente habrá desaparecido por completo. Para mejorar rápidamente, tome las medidas apropiadas apenas sienta el dolor.

Aquí están algunos consejos sobre cómo manejar el dolor al comienzo:

Suspenda la actividad física normal durante los primeros días. Esto le ayuda a calmar los síntomas y reduce la inflamación.
Aplique calor o hielo al área del dolor. Ensaye con hielo durante las primeras 48 a 72 horas y luego use calor.

Mientras esté durmiendo, trate de acostarse en una posición fetal acurrucado con una almohada entre sus piernas. Si usted por lo regular duerme boca arriba, ponga una almohada o toalla enrollada bajo las rodillas para aliviar la presión.
Una falsa creencia común acerca del dolor de espalda es que es necesario descansar y evitar la actividad durante mucho tiempo. De hecho, el reposo en cama no se recomienda.

Usted tal vez necesite reducir su actividad únicamente durante los primeros dos días. Luego, empiece lentamente sus actividades habituales. No realice actividades que involucren levantamiento de objetos pesados o torsiones de la espalda durante las primeras 6 semanas después de que el dolor empiece. Después de 2 a 3 semanas, debe reanudar el ejercicio gradualmente.

Empiece con entrenamiento cardiovascular ligero. Caminar, montar en bicicleta estática y nadar son magníficos ejemplos. Dichas actividades aeróbicas pueden ayudar a que la sangre fluya hasta la espalda y a estimular la curación. También fortalecen los músculos del estómago y la espalda.
Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento son a la larga importantes; sin embargo, empezarlos demasiado pronto después una lesión puede hacer que el dolor empeore. EVITE los siguientes ejercicios durante la recuperación inicial.

Trotar
Fútbol
Golf
Ballet
Levantamiento de pesas
Levantar las piernas al acostarse boca abajo
Abdominales con las piernas rectas (en lugar de las rodillas flexionadas)

Llame al médico inmediatamente si usted tiene:

Fiebre inexplicable con dolor de espalda
Dolor de espalda después de un golpe o caída fuerte
Enrojecimiento o hinchazón en la espalda o la columna vertebral
Dolor que baja por las piernas más allá de la rodilla
Debilidad o entumecimiento en las nalgas, los muslos, las piernas o la pelvis
Ardor con la micción o sangre en la orina
Dolor que empeora cuando usted se acuesta o que lo despierta por la noche
Dolor intenso que no le permite estar cómodo
Pérdida del control de esfínteres (incontinencia)
Ha estado bajando involuntariamente de peso.
Consume esteroides o drogas intravenosas.
Ha tenido dolor de espalda antes pero este episodio es diferente y se siente peor.
Este episodio de dolor de espalda ha durado más de 4 semanas.